Grupo de investigación UCM sobre Psicología del Testimonio.
Facultad de Psicología, Universidad Complutense de Madrid (España).
Investigador principal: Antonio L. Manzanero.

Introducción

La Psicología del Testimonio trata de la aplicación de los conocimientos sobre los procesos psicólogicos básicos (atención, percepción, memoria y procesos afines) a la obtención y valoración de la prueba testifical.
En sus inicios, la Psicología del Testimonio surge como un intento de estudiar la Psicología de la Memoria y la Percepción en entornos cotidianos. Por ello, su desarrollo discurre paralelamente al de la Psicología Experimental. Autores como Stern, Münsterberg, Binet o Whipple fueron pioneros en la realización de las principales investigaciones en el área, a finales del siglo XIX y principios del XX. Desde entonces y hasta nuestros días el desarrollo de la Psicología del Testimonio vendrá determinado por los avances teóricos y metodológicos de la Psicología Experimental. De este modo, podemos hablar de tres épocas en la historia de la Psicología del Testimonio: a) una primera época de inicio hasta los años 30-40 del siglo XX, donde se perfilan los principales tópicos de la disciplina; b) una época de crisis hasta los años 60, donde perdura casi en exclusiva el interés por los factores conductuales asociados a la credibilidad de los testimonios; y c) una época de renacimiento y pleno apogeo con los paradigmas del Procesamiento de la Información, desde los años 60 hasta nuestros días, donde el interés por la psicología del testimonio crece exponencialmente, situándose de nuevo en un lugar destacado en los estudios aplicados de la psicología de la atención, la percepción y la memoria. Así, hoy en día la psicología del testimonio genera interesantes temas de estudio como el del efecto de la información sugerida, la distinción del origen de los recuerdos o los factores de influencia en la percepción y el reconocimiento de personas.
Por otro lado, la creciente demanda forense en el sistema de justicia y la especialización de los cuerpos de seguridad en la prevención y persecución de delitos hacen de la Psicología del Testimonio una especialidad muy demandada, como lo muestra el hecho de que desde principios de los 90 hasta nuestros días se hayan multiplicado las actuaciones periciales en los juzgados, sobre aspectos relacionados con los factores de influencia en la exactitud de las declaraciones e identificaciones. Progresivamente la formación en Psicología del Testimonio se ha incorporado al currículo de abogados, magistrados, policías y todas aquellas personas relacionadas con la administración de la justicia.

Infancias destrozadas. Vidas hipotecadas

Salama Shamali es uno de los 360.00 niños y niñas que según Naciones Unidas necesita ayuda psicosocial para superar el trauma que ha supuesto vivir la última operación militar en Gaza, la tercera a sus seis años de vida
"Estaba tan preocupado que pensé que se moriría sólo por el miedo"

 





Hay tanto escrito ya sobre Gaza que cada línea de más alimenta un ruido cuyo eco debería resonar en Justicia. "Nos hemos escandalizado tantas veces dentro de un guión que saben cómo nos quejaremos y que tarde o temprano nos olvidaremos", decía uno. Pero hay historias que hay que contar, o al menos intentarlo, ya que es difícil narrarlas desde mi acomodada perspectiva.
Salama Shamali, por Iyad Al Baba/Oxfam
Salama Shamali, por Iyad Al Baba/Oxfam
Intento casi a duras penas ponerme en la piel de un niño de 6 años para ilustrar la insostenible situación que estos sufren en Gaza. Imagino de la mano ilusión y nervios apoderándose de mi antes de comenzar el colegio; una vida y compañeros nuevos. Salir al parque a dar un par de toques a un balón, el bocadillo y la fuente siempre presentes. Ahora vislumbro todo un abanico de nuevas experiencias que entonces se abrían ante mis ojos.
Entre mis preocupaciones nunca estuvo que un día todo aquello pudiera desaparecer. Jamás imagine, ni en mis peores pesadillas, que un misil pudiera destrozar mi casa y quemar mi habitación, O que la escuela donde iba a jugar y a aprender fuese el único refugio al que acudir. Tampoco, que la ausencia de agua potable y un plato de comida en la mesa pudieran faltarme algún día.  
Infancias destrozadas y vidas hipotecadas es la realidad que se vive en la Franja de Gaza. Acciones militares israelíes y lanzamiento de cohetes palestinos que no sólo se han cobrado la vida de medio millar de niños y han herido a un número seis veces mayor, sino que también han puesto en jaque a toda una generación de niñas y niños que ahora necesitan ayuda psicosocial para recuperarse de sus traumas.
Salama Shamali es uno de esos tantos jóvenes que ha sufrido las consecuencias de los ataques. Su historia permite comprender el drama del 82% de niños, que según Naciones Unidas viven en Gaza con el continuo temor del que siente la muerte pisando sus talones.
Cuenta la madre de este niño, que con 6 años ya ha vivido tres "guerras", que tras la operación 'Pilar Defensivo' (2012) Salama no pudo dormir durante meses. “Solía levantarse por la noche y salía corriendo de casa imaginando que escapaba de un bombardeo que en realidad no estaba teniendo lugar”.  
Los niños son un colectivo vulnerable y en el caso de Salama, jamás han vivido en una situación de relativa paz, por lo que no conciben otra vida más allá de ataques, misiles y cohetes. “Este año, cuando el fuerte bombardeo comenzó, Salama dejó de comer, y decía que sentía dolor en el pecho. Estaba tan preocupado que llegue a pensar que se moriría sólo por el miedo”, confiesa su madre a Arwa Mhanna, oficial de comunicación y medios de Oxfam. Después de un mes de violencia y crisis en Gaza, las escuelas están repletas de cientos de miles de personas que buscan refugio. Las condiciones son horribles. Con la escasez de alimentos indispensables y el precario acceso al agua potable, la gente está aterrorizada. Las escuelas han sido bombardeadas incluso cuando las familias se refugian allí. La precariedad de tantas vidas no se puede describir con números o palabras.
A pesar de que mientras escribo estas líneas la tregua hace acto de presencia, ningún alto el fuego parcial devolverá a todos estos niños su infancia, lo único que les queda es la oportunidad de que algún día logren sobreponerse a sus miedos y tengan la vida que nosotros creemos normal, y que en Gaza esa canción suena a utopía. Algo que tan sólo puede llegará tras una paz duradera entre Israel y Palestina, así como con el fin del bloqueo de la Franja. Mientras la Comunidad Internacional y líderes como Mariano Rajoy no hagan todo lo posible para conseguir dichos mínimos, será muy difícil que la población de Gaza recupere la vida que un día les fue arrebatada.
 
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Meses antes de los bombardeos sobre la Franja de Gaza en 2008/2009 realizamos un estudio (Manzanero, López, Aróztegui y El-Astal, en revisión) con el objetivo de analizar los recuerdos que la población de Gaza tenía sobre hechos traumáticos y hechos felices. Los resultados mostraron cómo los recuerdos sobre hechos traumáticos se diferenciaban muy poco de los felices, resultando estos últimos más significativos para la población de esta región de Palestina acostumbrada a vivir en permanente situación de guerra y prisionera del campo de concentración en que Gaza ha sido convertida.

La baja fiabilidad de las descripciones

La descripción de los autores de delitos realizadas por testigos tienen una baja fiabilidad. Sobre la exactitud de estas descripciones influyen un gran número de variables de los propios testigos(estereotipos, prejuicios, implicación, etnia...), del suceso (violencia, familiaridad, duración...) y del sistema (información falsa procedente de medios de comunicación, demoras en la toma de declaración, procedimientos inadecuados...). Por esta razón, la utilidad general de las descripciones es nula para la búsqueda de culpables.
Un ejemplo de la variabilidad que podemos observar en las descripciones podemos encontrarlo en la Operación Candy. En noticia del 23 de junio El País informaba: "La policía ha estado tomando declaración a los padres, a los testigos y a cualquier persona que haya podido dar algún dato de este pederasta. Y a partir de ahí llegan las contradicciones. A la policía le salen hasta una decena de perfiles distintos, según las características físicas. Pero solo se ha quedado con tres. Uno de los que más fuerza cobra es que se trata de una persona de mediana edad, alta, delgada y con el pelo canoso. Otro es que se trata de un hombre de estatura baja, ligeramente grueso, posiblemente de origen latinoamericano, y calvo o con el pelo muy corto. El último es todavía más etéreo y podría ser un tipo de estatura media y con acento de los países del Este."
Para más información sobre la descripción de personas se puede ver http://www.psicologiadeltestimonio.com/2011/07/descripcion-de-sospechosos.html
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Extranjero, 40 años y canoso

Los investigadores de la Operación Candy buscan a un hombre de 1,80, tez morena y que acude bien vestido a los secuestros de las menores

F. Javier Barroso  
7 JUL 2014          
el país
 
Poco a poco la policía tiene una idea cada vez más cercana del aspecto del pederasta de Ciudad Lineal. Las versiones de los testigos, algunas de ellas muy verosímiles, han permitido que la descripción de este secuestrador de menores haya sido muy perfilada ya por los investigadores de la Operación Candy, según ha podido saber EL PAÍS. Los agentes se están centrando en un hombre de entre 35 y 40 años, de alto (de 1,80 a 1,85 metros) y con el pelo canoso, según destacaron fuentes del caso.
Los agentes han interrogado a las víctimas y han podido sacara algunos detalles que describen al detalle al supuesto autor. Se trata de un varón de tez morena y que se caracteriza por ir bien vestido a los lugares en los que captura a sus víctimas. La última vez, el pasado 17 de junio, acudió con un polo y pantalones de vestir.
El detalle fundamental es que tiene un marcado acento extranjero, sin que en la actualidad haya trascendido si los agentes conocen el posible país de origen de este hombre. Ese detalle, que es el que ha llamado la atención tanto de víctimas como de testigos, resulta esclarecedor, ya que ese determinado detalle reduce de manera considerable el número de sospechosos.
Lo que sí se ha confirmado es que el pederasta acude al lugar en el que secuestra a las niñas unos días antes. Se encarga de controlar al detalle todos los elementos y comprueba que no haya ninguna cámara de seguridad en la zona. Se implica tanto que llega a hablar con la gente de la zona. Supuestamente esto lo hace para no levantar sospechas y para pasar totalmente desapercibido entre los transeúntes cuando comete los delitos.
Eso es, al menos, lo que se deduce de las declaraciones de algunas personas que le vieron en el último secuestro. Este ocurrió en la calle de Luis Ruiz, en el barrio de Ascao, frente a una tienda de alimentación regentada por un matrimonio de origen chino. Los residentes de la zona le vieron desde sus ventanas, algunos con gran precisión. Todos los testigos coincidían en que, al menos, días antes vieron a un hombre que no identificaron como del barrio y que estuvo “merodeando por los exteriores de la tienda”.
Eso sí, nadie conectó este caso con el anterior secuestro de la menor de nueve años ocurrido en un parque de la calle de Torrelaguna, también en Ciudad Lineal, por lo que la policía no recibió llamadas.
En otro aspecto en el que coinciden víctimas y testigos es que siempre ha actuado con mucha educación. También en el último secuestro, el de la niña de origen chino de seis años, estuvo hablando cerca de media hora con una menor que estaba con su perro en la calle. Algunas fuentes no descartan que intentara ganarse su confianza mientras que vigilaba y controlaba a otras niñas de la zona.
Estos detalles han trascendido justo el día después de que este periódico adelantara que los agentes de la Operación Candy están buscando entre 78.000 turismos de pequeñas dimensiones el utilitario que utiliza el pederasta para trasladar a sus víctimas hasta su domicilio. Buscan un modelo con tres posibles colores distintos, como blanco, rojo y gris oscuro. El proceso de cribado, que es especialmente arduo, puede llevar meses ya que se trata de una cifra muy alta pese a estar informatizados los archivos.
La descripción del posible pederasta y el hecho de que se busque un modelo de pequeñas dimensiones ha disparado el número de llamadas a la policía de los vecinos de Ciudad Lineal y de los distritos más limítrofes. Existe, según fuentes policiales, cierta psicosis en el vecindario y cualquier movimiento extraño hace que se reciban numerosas llamadas de personas que dicen haber visto al autor de los secuestros. En algunas ocasiones, se han distribuido por las redes sociales imágenes de particulares que en nada coincidían con la descripción que maneja la policía. En dos casos, se llegaron a dar hasta los números de las matrículas y fotos de cara, con el consiguiente perjuicio para los afectados.
Los agentes que están en turno de mañana y tarde asignados a la Operación Candy en las diversas comisarías tienen que comprobar todas estas llamadas y acudir al lugar en que se producen, si lo ven necesario. Toda la información es remitida a los investigadores del Servicio de Atención a la Familia (SAF) encargados de detener al pederasta. Estos la cotejan todas las noches con los datos recibidos de todas las comisarías de la región y de las distintas brigadas provinciales para determinar cuáles son las líneas de actuación en los próximos días.
Fuentes policiales han remarcado que no existe, por el momento, ningún retrato robot del pederasta, ya que los testimonios que han recogido de la primera víctima no permiten elaborarlo de forma fidedigna. A la segunda, la niña china de seis años, no han podido interrogarla, debido a que se han encerrado en sí misma y no quiere hablar. A ello se une también su corta edad y que fue narcotizada al igual que la niña secuestrada el pasado 10 de abril.